Bienvenido a Colores y Sentimientos

martes 20 de diciembre de 2011

No hace falta que te lo diga,¿Verdad Papa?

Cuando nací mi padre era un ser que a veces aparecía para aplaudir mis últimos logros. Cuando me iba haciendo mayor, era una figura que me enseñaba la diferencia entre el mal y el bien. Durante mi adolescencia era la autoridad que me ponía límites a mis deseos, velando por mi seguridad... Ahora que soy adulta, es el mejor consejero y amigo que tengo, el mejor abuelo para mi hija, la mejor persona que conozco...
Hoy me he llevado un susto tremendo, de quién orgullosamente llevo su apellido, quién me dió y me sigue dando los mejores años de su vida, quién jamás me ha dejado abandonada ni un sólo minuto de mi vida y quién no solamente es mi padre, sino también mi amigo, mi consejero, mi apoyo, mi más grande crítico, con el único con quién me peleo y me reconcilio en tres vergazos... y quién a pesar de lo mucho que nos ha costado siempre expresarnos sentimientos mutuos, es de quién mas sentimientos puros tengo...
Tan solo pido un deseo ahora que se acercan las navidades Papi, y es que  la vida me siga dando la dicha de seguirte disfrutando mucho más tiempo, muchos mas años...
Y sé que no leerás esto, porque tu no estás muy puesto en esto de  las redes, pero tampoco creo que te sorprendan estas palabras, pues sabes que te quiero con toda mi alma, y eso no hace falta que te lo diga con palabras.... ¿verdad que no? :-), lo dicho Papá, Te quiero!! ( Y no me pegues  mas sustos de estos...)



viernes 2 de septiembre de 2011

Con el tiempo entre tus manos....


Todos, en algún momento, hemos querido tener una máquina del tiempo que nos alejase de un presente poco halagüeño. Nos gustaría jugar con el tiempo, saltarnos los pasos que nos quedan por dar o por el contrario borrar aquellos que se dieron en la dirección equivocada. Imposible en cualquiera de los dos casos. No nos queda más remedio que vivir el día de hoy y si ese hoy no nos gusta, pensar que el presente, mañana será pasado.


Son muchas las decisiones que se toman a lo largo de una vida. Unas acertadas, otras no tanto, pero debemos pensar que aquellas que son meditadas profundamente y que tienen como objetivo alcanzar algo bueno seguro que han sido correctas. No importa si en el momento nos parece que nos hemos equivocado porque las consecuencias no han sido las esperadas, es cuestion de tiempo que las cosas reposen y se vean con otro punto de vista.

No siempre el camino más recto y fácil es el que nos permite obtener lo que deseamos. Hay que mojarse, optar por el dificil si sabemos que al final nos espera lo que realmente perseguimos. Probablemente cuando empecemos a tomar curvas y a subir cuestas nos arrepintamos de no haber escogido la opción más sencilla; pero cuando lleguemos al final, cuando veamos aquello por lo que nos hemos dejado la piel, sabremos que a pesar de todo, ha merecido la pena.

Cuando te enfrentas al mundo real, con sus pros y sus contras, te das cuenta -por lo menos en mi caso- de la vida tan sencilla que he tenido. No me he tenido que enfrentar a verdaderos problemas y mi capacidad de frustración se resume -mejor dicho, se resumía- en un sencillo algoritmo (n=0). Abrir los ojos a la vida te permite darte cuenta de todo aquello por lo que debes luchar. Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco imposible.

Madurar consiste en eso. Todo lo que vives y haces conforma la persona que serás mañana. No es bueno adelantar ni atrasar las agujas del reloj. Tampoco la técnica del avestruz parece la más indicada, por tanto mi consejo no es otro que echarle valor a la vida y pensar que mañana será tan bueno o mejor que hoy.

Escribiendo este post me ha venido a la mente un texto que en su día tuve que memorizar en clase de Literatura.


"Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos."

"Coplas a la muerte de su padre."
Jorge Manrique

domingo 29 de mayo de 2011

ORGULLO, no vas a ninguna parte...

 
Uno de mis defectos que siempre me han echado en cara en casa, es que era demasiado orgullosa. Siempre me costaba volver a la normalidad después de una discusión o desavenencia con alguien.
"No te va a conducir a nada bueno esa actitud", me dice mi sabia madre, y hace tiempo que me di cuenta de la razón que tiene. Todos tendemos a disfrazarnos de orgullo cuando alguien nos ha hecho una putada, adoptamos una posición de intransigencia intentando, de esa manera, "devolver" la jugarreta que nos han hecho.
Durante mucho años, he sido de la célebre opinión del perdono, pero no olvido, hasta que un día me di cuenta que me resultaba agotador recordar tantas cosas negativas. Fue entonces, y sólo entonces, cuando empecé a olvidar, y dicho sea de paso, a ser más feliz.
Todos, absolutamente todos, hacemos cosas mal a lo largo de nuestra vida. Fallamos a las personas que más queremos, traicionamos su confianza, quizás motivado por un exceso de la misma. Parto de la base de que las cosas que duelen, son las que proceden de las personas que quieres. No me causa ningún tipo de dolor que el tendero de la esquina me la juegue, ni le conozco ni le quiero.
Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que ésto, es un paso más en el proceso de madurez de las personas. Muchas veces me han hecho daño, otras tantas lo he hecho yo, pero he aprendido a saber quién me quiere, quién me quiso y quién dijo que me quería y nunca fue asi. Los sentimientos de venganza, el orgullo y otros tantos sentimientos negativos; sólo alimentan el rencor y contribuyen a hacer mala sangre.
Las palabras bonitas y las promesas de arrepentimiento de poco valen si se hace lo contrario. El movimiento se demuestra andando, y yo hace tiempo que aprendí a pedir perdón y a olvidarme de aquello que me causó dolor. No pretendo dar consejos a nadie (no soy quien para hacerlo) ni digo que mi actitud ante la vida sea la adecuada, sólo se que me educaron para ayudar a los demás si en mi mano está. Si puedo hacerlo, lo haré, aún sabiendo que recibiré como contestación, una "cachetada". Eso sí, tengo claro que no pongo la otra mejilla, con una me basta y me sobra. Allá cada un@ con su conciencia. Yo desde luego, duermo tranquila por las noches, hace meses que por fin lo conseguí.
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